Tomaron el primer tren hacia Les Sables-d’Olonne de conformidad con una teoría de Bernard: «los primeros trenes tienen más probabilidades de llegar a tiempo, ya que estos se van antes de que otros interrumpan el avance». En la siguiente estación, sube toda una colonia de niños. Llevan la misma camiseta azul con el nombre del centro de ocio. Algunos se duermen sin darse cuenta, otros no pueden quedarse quietos. Los monitores se ríen, excepto la jefa que ya no aguanta el estrés.
Y luego, en medio de los campos, el conductor frena de golpe. Un anuncio retumbó. Los niños se frotan los ojos. Juliette explica: «Hay algo en la vía del tren. Los agentes verán Sin duda, no es más que una gran rama». Bernard palidece. Sus ojos dicen: «si no es una rama grande, esto va a durar horas». Jack exclama: «veréis, será la parte más divertida cuando nos contemos este día». Ataque de risa.
Cuanto quince minutos más tarde los vagones retoman la marcha, ellos están jugando a las cartas con los niños de las camisetas azules. Aun si estos no comprenden todas las reglas.
Allí compran pizzas. Las comen a la orilla del océano, porque según el restaurador: La niebla va a diluir el cielo en el horizonte luego extenderse hasta la ciudad. Y durante unas horas nadie verá las olas». Pero no pasa nada. Por la tarde, van al cine a mirar una película al azar.
Ahora la marea está alta. Ellos beben, ellos pican. Sus pies acarician la espuma, mientras el sol desaparece detrás de los edificios costero. Pronto aparecerán las estrellas y se lanzará un fueguito artificial artesanal. Ellos serán incrédulos. La noche anterior, frustrados, ellos lamentaban los fuegos artificiales de la fiesta nacional cancelado por riesgo de incendio.
Mañana, se irán en el primer tren, conformidad con una teoría de Bernard: «los primeros trenes tienen más probabilidades de llegar a tiempo, ya que estos se van antes de que otros interrumpan el avance».
